Croquetas de Jamón

Las croquetas son probablemente una de nuestras recetas de tapas preferidas, además en La Cocina de Villanova, seguimos la receta de nuestras abuelas.

Aunque este plato es de origen francés, aquí se ha desarrollado hasta obtener un carácter propio. No puede faltar en ningún bar de tapas y en este caso os las proponemos de Jamón, aunque en casa las hacemos de todo; de carne, de pescado o de verduras. Una receta que nunca falla y que además es perfecta para aprovechar las sobras. 

Ingredientes: 50 g. Jamón, 1 cebolla pequeña , 3 cucharadas de harina 00 (50 g. aprox)1/2 l. Leche templada, Nuez moscada, sal y pimienta, aceite de oliva o mantequilla y aceite para freír. Para el rebozado: huevos y pan rallado.

Preparación: Picamos por un lado la cebolla bien menudita y por otro lado el jamón. En una sartén antiaderente sofreímos la cebolla a fuego bajo con dos cucharadas de aceite de oliva ligero o mantequilla hasta que esté bien pochada.

Cuando la cebolla esté lista, añadimos el jamón y con una cucharada de madera mezclamos bien los ingredientes para que la cebolla tome bien el sabor del jamón. 

En cuanto el jamón empiece a tomar color añadimos la harina tamizada por toda la superficie de la sartén y hacemos que se dore bien, mezclando continuamente para evitar que se queme y también para eliminar los grumos. Es importante que la harina se tueste bien, para evitar que la masa tenga sabor de harina cruda. Una vez que haya tomado color añadimos poco a poco 3/4 de la leche templada y empezamos a mezclar de forma circular para empezar a crear la bechamel  (en este paso podemos utilizar unas barillas para eliminar todos los posibles grumos que puedan formarse). A medida que la masa se vaya adensando podemos añadir el resto de la leche, sin parar de mezclar continuamente. Podemos probar el sabor de la masa y añadir sal, nuez moscada y pimienta al gusto. La masa estará lista quando esté bastante densa y se despegue facilmente de la sartén. El truco de mi abuela es que cuando mezclemos con la cuchara la bechamel se vea la base de la sartén. Por lo menos unos 20 minutos con estas proporciones de mezclar sin parar poco a poco y con paciencia.

Cuando la masa esté lista, lo bolcamos en una bandeja o plato hondo y ancho y lo dejamos enfriar durante unas 3 horas (mejor de un día para otro o de la mañana a la noche). Es importante cubrirlo rapidamente con film transparente para evitar que se seque la superficie de la masa. Una vez frío podemos dejarlo en la nevera o incluso congelarlo para otro momento.

Cuando la masa esté fría y compacta, podemos usar las manos o dos cucharas para crear las croquetas de forma alargada (también se pueden hacer redondas… pero a nosotros nos parece que redondas son menos croquetas). Las pasamos una a una, primero por pan rallado después por huevo batido y de nuevo por pan rallado.

Para freír es importante que el aceite esté a una temperatura alta y constante para que se cree una corteza crujiente y bien dorada. Si la temperatura del aceite no es lo suficientemente alta las croquetas se podrían abrir. Otro buen consejo es tener las croquetas en la nevera hasta el momento de freír para que el contraste frío/caliente sea más fuerte. Una vez fritas se puede añadir un poco de sal y listos!

Nadie se podrá resistir a vuestras croquetas y con una cervecita bien fresquita son un plato perfecto para cualquier ocasión.

Esta receta nunca falla, y se pueden usar todo tipo de carnes, sobretodo sobras del día anterior, pescados o verduras y se pueden preparar y dejar en el congelador para vermutitos improvisados y cenas inesperadas.

Esperamos que os gusten!

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